Seguridad de las Vacunas

 
 

Antes de ser aprobadas para su uso, todas las vacunas deben pasar estrictas pruebas de seguridad, que se realizan a través de los estudios clínicos durante muchos años siendo supervisadas por autoridades regulatorias. Una vez aprobadas y en uso, la seguridad de las vacunas se continúa monitoreando durante todo el ciclo de vida de la vacuna. Esta vigilancia es muy importante ya que las vacunas se administran en una población sana para prevenir enfermedades.1,2

 

Independientemente del tipo de vacuna que se administre, algunos pacientes pueden desarrollar efectos secundarios en el sitio de la inyección como endurecimiento, enrojecimiento o hinchazón. Para algunas vacunas específicas, la fiebre también puede ocurrir a veces, junto con otras reacciones generales benignas y transitorias.1,3

 
 
 
 
 

Es importante asegurar a los padres y cuidadores que estos síntomas suelen ser de corta duración y se resuelven sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, es importante resaltar que si se adquiere la enfermedad se podrían tener consecuencias mayores que los riesgos de cualquier efecto secundario relativamente leve de la vacuna.4