MITO 2

Los niños son muy pequeños para ser vacunados

El sistema de defensa o sistema inmune de los niños pequeños es inmaduro y tienen un alto riesgo de contraer enfermedades infecciosas, lo que puede causar complicaciones graves e incluso la muerte.1,2 Vacunarlos contra una variedad de enfermedades infecciosas les brinda protección cuando son más vulnerables. Por lo tanto, se debe seguir el calendario de vacunación de rutina recomendado para lograr la mejor protección lo antes posible.1,3


No hay forma de saber cuándo y dónde circularán ciertas enfermedades en el medio ambiente, y los niños podrían estar expuestos a estas infecciones en cualquier momento. Además, los niños no vacunados pueden contraer enfermedades de personas portadoras de la enfermedad pero que no presentan ningún síntoma, por lo que nadie puede saber con certeza quién es contagioso.4,5 Por lo tanto, es imposible evitar que los niños estén expuestos a enfermedades infecciosas graves durante su vida cotidiana.

Los bebés son más susceptibles a las infecciones a una edad muy temprana, cuando las consecuencias de la enfermedad pueden ser más graves y pueden incluir complicaciones, hospitalización, discapacidad e incluso la muerte.1,6 Las vacunas ayudan a proteger a los bebés al proporcionar protección temprana antes de que se expongan a ciertas enfermedades.2