¿Cómo funcionan las vacunas?


La vacunación es una de las intervenciones de salud pública mundiales más exitosas, ya que ha llevado a una disminución importante de las enfermedades prevenibles por vacunas. La introducción de vacunas ha reducido la enfermedad, la discapacidad y la muerte de una variedad de enfermedades infecciosas en todo el mundo.1

 

Esto ha llevado a percibir un bajo riesgo de adquirir ciertas enfermedades resultando en un exceso de confianza que provoca una disminución en la aplicación de las vacunas, trayendo como consecuencia el resurgimiento de algunas enfermedades que alguna vez estuvieron controladas.2


La protección contra una enfermedad se obtiene ya sea por vacunación o después de contraer la infección de manera natural.3 Tanto la vacunación como la enfermedad pueden provocar defensas contra los gérmenes, de modo que cuando el individuo está nuevamente expuesto a estas infecciones, se produce una respuesta de defensa por parte del organismo mucho más fuerte.3,4

Las vacunas contienen parte de la composición de los mismos gérmenes (antígenos) que causan las enfermedades, pero la exposición a los antígenos en las vacunas está controlada, desde el punto de vista de la cantidad y el tiempo de exposición.3,4 Las vacunas se han desarrollado para contener la cantidad mínima necesaria para generar una respuesta protectora, sin el riesgo asociado de enfermedad.4

La vacunación no solo brinda protección directa a quienes están vacunados, sino que también puede reducir la enfermedad entre las personas no vacunadas y vulnerables de la comunidad a través de 'efectos indirectos' o 'inmunidad comunitaria'.5 Por lo tanto, es importante que los padres sepan que vacunar a sus hijos también ayuda a detener la propagación de la enfermedad y ayuda a prevenir la infección en otras personas también.6